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eBook · Estudio Bíblico

¡Ay de aquel por quien viene el tropiezo!

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Estudiobíblico

"¡Ay del mundo por los tropiezos! Pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!"

Mateo 18:7
Pastor Francisco Bonnet
Versículo Clave
"¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!"
Mateo 18:7
En este estudio

Lo que aprenderás

Introducción

El peso espiritual de nuestra influencia

Vivimos en una época donde muchas personas afirman amar a Dios, pero pocas entienden el peso espiritual que tienen sus palabras, acciones y actitudes sobre la vida de los demás.

"¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!"

Mateo 18:7

Estas palabras no fueron dirigidas únicamente a incrédulos o falsos maestros. Son una advertencia para todos aquellos que, consciente o inconscientemente, pueden convertirse en un obstáculo para la fe de otros.

Muchos cristianos se preocupan por evitar ciertos pecados visibles, pero rara vez se preguntan:

¿Estoy ayudando a otros a acercarse a Cristo, o mis actitudes los están alejando de Él?

La realidad es que una palabra hiriente, una actitud orgullosa, una falta de perdón o un mal testimonio pueden causar heridas profundas en quienes están comenzando su caminar con Dios.

Por eso este libro no busca señalar a otros. Busca examinarnos a nosotros mismos.

Capítulo 1

¿Qué significa ser piedra de tropiezo?

En la Biblia, un tropiezo es cualquier cosa que hace caer espiritualmente a otra persona. No se trata solamente de inducir a alguien a cometer un pecado.

También puede significar:

Jesús mostró una enorme preocupación por aquellos que estaban creciendo en la fe. Por eso dijo:

"Pero cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino y que se le hundiese en lo profundo del mar."

Mateo 18:6

No existe otra advertencia semejante en los Evangelios. Cristo estaba mostrando la gravedad de dañar espiritualmente a otra persona.

Capítulo 2

Pedro también fue llamado tropiezo

Muchos piensan que solamente las personas malas pueden convertirse en piedra de tropiezo. Sin embargo, Pedro era un discípulo fiel. Amaba profundamente a Jesús.

Pero cuando intentó impedir que Cristo cumpliera el propósito de la cruz, recibió una fuerte reprensión:

"¡Apártate de mí, Satanás! Me eres tropiezo..."

Mateo 16:23

Pedro tenía buenas intenciones. Quería proteger a Jesús. Pero estaba interfiriendo con la voluntad de Dios.

Una persona puede tener buenas intenciones y aun así convertirse en un tropiezo.

Por eso no basta con preguntarnos si nuestras intenciones son buenas. Debemos preguntarnos si nuestras acciones reflejan realmente el corazón de Dios.

Capítulo 3

Cuando los cristianos hieren a otros cristianos

Una de las realidades más dolorosas dentro de las iglesias es que muchas personas han sido heridas por otros creyentes.

Algunos llegaron buscando ayuda. Otros llegaron buscando restauración. Otros llegaron con heridas profundas.

Pero en lugar de encontrar amor, encontraron rechazo. En lugar de encontrar paciencia, encontraron juicio. En lugar de encontrar restauración, encontraron condenación.

Muchos creyentes maduros olvidan que ellos también fueron inmaduros alguna vez.

Olvidan que alguien tuvo paciencia con ellos. Olvidan que Dios los sostuvo cuando cometían errores. Y terminan exigiendo perfección a quienes apenas están comenzando.

El resultado es devastador: personas heridas, familias alejadas, nuevos creyentes desanimados, corazones endurecidos.

Capítulo 4

El peligro de la falta de amor

"En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros."

Juan 13:35

El amor no es un complemento opcional del cristianismo. Es la evidencia principal del verdadero discipulado.

Cuando falta el amor aparecen:

Muchas personas no abandonan la iglesia por falta de doctrina. La abandonan porque nunca experimentaron el amor de Cristo reflejado en Su pueblo.

Capítulo 5

Formas comunes de hacer tropezar a otros

Muchas veces el tropiezo no ocurre por grandes escándalos. Ocurre por pequeñas actitudes repetidas diariamente.

Capítulo 6

Nuestra responsabilidad delante de Dios

La salvación pertenece al Señor. El Espíritu Santo es quien convence de pecado. Nadie puede salvar a otra persona.

Pero sí podemos influir positiva o negativamente en quienes nos rodean. La Biblia enseña que todos compareceremos delante de Dios.

Daremos cuenta de nuestras palabras. Daremos cuenta de nuestras acciones. Daremos cuenta de nuestra influencia.

Por eso debemos vivir con temor reverente, con la conciencia de que nuestras vidas afectan a otros.

Capítulo 7

Cómo restaurar cuando hemos sido causa de tropiezo

Si reconoces que has herido a alguien, no ignores la situación. La humildad siempre abre puertas para la restauración.

  1. Reconoce tu error
  2. Arrepiéntete delante de Dios
  3. Busca a la persona afectada
  4. Pide perdón sinceramente
  5. No te justifiques
  6. Permite que Dios sane la relación
  7. Aprende de la experiencia

La verdadera madurez no consiste en nunca equivocarse. Consiste en saber corregir el rumbo cuando fallamos.

Capítulo 8

Cómo convertirte en un instrumento de bendición

Cada creyente tiene una decisión que tomar: ser una piedra de tropiezo, o convertirse en una herramienta en las manos de Dios.

Cada conversación puede acercar a alguien a Dios. Cada palabra puede traer vida.

Cada día tienes la oportunidad de reflejar a Cristo. Cada acción puede fortalecer una fe débil.

Conclusión

El mundo necesita ver a Cristo

El mundo necesita ver a Cristo. Y muchas veces la única Biblia que algunas personas leerán será nuestra vida.

Por eso debemos preguntarnos constantemente:

"¡Ay de aquel por quien viene el tropiezo!"

Mateo 18:7

Que nunca ignoremos estas palabras. Que nunca pensemos que esta advertencia es para otros.

Oración

"Señor, úsame para levantar a los caídos, fortalecer a los débiles, restaurar a los heridos y acercar personas a Tu presencia. Que jamás sea yo una piedra de tropiezo para aquellos por quienes Tú derramaste Tu sangre."

Amén.

Reflexión final

Examen Personal

¿Estoy siendo piedra de tropiezo?
  1. ¿Mis palabras edifican o destruyen?
  2. ¿He herido a alguien sin buscar reconciliación?
  3. ¿Critico más de lo que ayudo?
  4. ¿Soy paciente con los creyentes inmaduros?
  5. ¿Practico el perdón?
  6. ¿Reflejo el amor de Cristo?
  7. ¿Mi vida privada coincide con mi vida pública?
  8. ¿Tengo actitudes de orgullo espiritual?
  9. ¿Busco restaurar o condenar?
  10. ¿Estoy acercando personas a Jesús?

Ora y pídele al Señor que revele cualquier área que necesite transformación.

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Pastor Francisco Bonnet  ·  franciscobonnet.com
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