Introducción
¿Quién te dijo eso?
Génesis 3:9, "¿Dónde estás tú?"
Antes de descubrir tu propósito, tienes que descubrir tu identidad.
Dios caminaba en el jardín del Edén buscando a Adán. No porque no supiera dónde estaba. Dios todo lo sabe. Lo buscaba porque Adán había escuchado una voz equivocada, y esa voz lo había movido del lugar donde debía estar.
La misma pregunta resuena hoy: ¿Dónde estás tú? No hablo de ubicación geográfica. Hablo de identidad. ¿Dónde estás con respecto a quién Dios dijo que eres?
Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?Génesis 3:9
Vivimos en una generación profundamente confundida acerca de su identidad. La cultura define quién eres por lo que sientes, por lo que otros dicen de ti, por lo que logras o por lo que fallas. El enemigo lleva siglos usando esa confusión como puerta de entrada. No comenzó atacando la conducta de Adán y Eva, comenzó atacando lo que Dios había dicho. ¿Con que Dios dijo…? Esa fue su primera arma. Y sigue siendo la misma hoy.
Este ebook no es una guía de autoayuda. No te voy a decir que creas en ti mismo o que persigas tus sueños. Te voy a llevar a la Escritura y te voy a confrontar: ¿a quién le has dado autoridad para definirte?
El problema no es falta de propósito.
Es falta de identidad.
Muchos creyentes corren detrás del propósito sin haber resuelto quiénes son. Buscan el destino antes de conocer al Padre. Quieren llegar al punto 3 sin haber vivido el 1 y el 2. Y por eso llegan, si es que llegan, vacíos.
Empecemos desde el fundamento. Empecemos desde la hechura.
¿Quién ha estado definiendo tu identidad hasta hoy?
Capítulo 1
El Mundo Quiere Darte una Identidad Falsa
Romanos 12:2, "No os conforméis a este siglo…"
El sistema del mundo tiene un molde. Y trabaja sin descanso para meterte en él.
Dios te creó varón o hembra. Eso no es una opinión, es la declaración del Creador sobre su creación. Génesis 1:27 dice: "Y creó Dios al hombre a su imagen… varón y hembra los creó." El enemigo lleva siglos intentando borrar esa declaración, y hoy lo hace con más ruido que nunca.
Pero no se trata solo de identidad de género. El mundo también define quién eres por:
- Cuántos seguidores tienes en redes sociales
- Cuánto dinero ganas o acumulas
- Tu apariencia física y lo que proyectas
- Quién te ama o te rechaza
- Tu éxito o tu fracaso
- Tu pasado y tus errores
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…Romanos 12:2
La palabra "conforméis" en el griego original es syschematizō, modelarse según un patrón externo. Pablo no dice: "Cuídate un poco." Dice: No te dejes moldear por este sistema. Porque ese sistema tiene un molde, y ese molde no viene de Dios.
Hay cristianos que saben más quiénes son en Instagram que quiénes son en Cristo. Conocen su estética, su marca personal, su nicho, pero no saben cómo los llama el Padre.
Somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Eso es lo primero que dice la Escritura sobre la humanidad. Antes de cualquier logro, cualquier fracaso, cualquier etiqueta que el mundo te ponga, fuiste hecho a imagen de Dios. Esa es tu primera identidad.
Y el enemigo lo sabe. Por eso su primer ataque siempre va a la raíz: ¿con que Dios dijo...? Si logra que dudes de lo que Dios declaró sobre ti, puede controlarte el resto de tu vida.
Tu identidad no necesita
la aprobación del mundo
porque viene de Dios.
¿En qué áreas de tu vida has permitido que el sistema del mundo te defina?
Capítulo 2
No Eres lo Que Haces, Eres lo Que Dios Declaró
1 Pedro 2:9, "Mas vosotros sois linaje escogido…"
El mundo dice: haz más, logra más, sé más. Dios dice: tú ya eres.
Hay una diferencia enorme entre una identidad basada en el hacer y una identidad basada en el ser. La primera depende de tu rendimiento. La segunda descansa en la declaración de Dios.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…1 Pedro 2:9
Pedro no dice: "Ustedes hacen cosas de sacerdotes." Dice: "Ustedes son real sacerdocio." El verbo es de estado, no de acción. Tu identidad en Cristo no es algo que ganas con esfuerzo, es algo que recibes por gracia.
En Cristo, la Escritura te llama:
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.2 Corintios 5:17
Nota algo importante en Juan 1:12: "Les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." No naciste hijo automáticamente, recibiste la potestad, la autoridad, la capacidad de ser hecho hijo. Esto es una adopción real. Ya no somos solo creación de Dios, en Cristo somos hijos de Dios. Hay una diferencia que lo cambia todo.
Un hijo vive distinto a un esclavo. Un hijo tiene acceso al Padre. Un hijo hereda. Un hijo lleva el nombre. Si no entiendes que eres hijo, vivirás como huérfano, mendigando lo que ya te fue dado.
Muchos creyentes viven como huérfanos espirituales, ansiosos, inseguros, buscando validación, porque nunca recibieron su identidad de hijo.
¿Cuál de las identidades que Dios te da en su Palabra te cuesta más creer de ti mismo?
Capítulo 3, Capítulo Ancla
Hechura de Dios
Efesios 2:10, "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras…"
En diez palabras, Pablo colapsa todo lo que necesitas saber sobre quién eres y para qué estás aquí.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.Efesios 2:10
Este versículo tiene tres capas. Muchos quieren saltar directo a la tercera, el propósito, sin haber vivido las dos primeras. Ese es el error. Mira la estructura:
La palabra griega para "hechura" es poiema, de donde viene nuestra palabra "poema". Eres la obra de arte de Dios. No una producción en masa. No una copia. Eres su poema, escrito con intención.
Y sin embargo, muchos creyentes viven como si fueran un borrador descartado. Como si Dios hubiera empezado algo con ellos y luego se hubiera arrepentido. Como si el pasado los descalificara para el propósito.
Eres el poema de Dios.
No una copia. No un error.
Su obra maestra.
Nota también las últimas palabras: "las cuales Dios preparó de antemano." El propósito no comienza cuando tú lo descubres. Comenzó antes de que nacieras. Esto significa que ya existe un camino preparado para ti. La pregunta no es si hay propósito, la pregunta es si estarás disponible para caminar en él.
- ¿Estás viviendo desde el punto 1 (identidad) o saltando al punto 3 (propósito)?
- ¿Qué te impide creer que eres la hechura de Dios?
Capítulo 4
Cuando No Sabes Quién Eres, Terminas Perdido
Lucas 15, El hijo pródigo
El hijo pródigo no terminó entre cerdos por falta de dinero. Terminó ahí por falta de identidad.
Lucas 15 es la historia más conocida de Jesús, pero muchos la leen como una historia sobre un muchacho rebelde que regresa a casa. Eso es solo la superficie. En el fondo, es una historia sobre qué pasa cuando olvidas quién eres.
Este joven tenía todo: un padre que lo amaba, una casa, una herencia, un nombre. Pero en algún punto dejó de valorar su identidad de hijo. Y cuando dejas de valorar quién eres, comienzas a buscar algo más, algo que llene el vacío que solo el Padre puede llenar.
Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.Lucas 15:14-15
Lo que siguió es doloroso: terminó dando de comer a cerdos, y deseando comerse lo de ellos. Para un judío, no hay imagen más humillante que esa. Había llegado al fondo. Y el fondo no llegó por los cerdos, llegó el día que dijo: Dame la parte de los bienes que me corresponde. Ese fue el momento en que rechazó la identidad de hijo y quiso construir una propia.
Muchos creyentes no están lejos físicamente de Dios. Asisten a la iglesia, conocen los versículos, participan de los cultos. Pero mentalmente olvidaron quiénes son. Viven en la casa del Padre pero con mentalidad de huérfano.
La parte más poderosa de la historia no es la fiesta del regreso. Es este versículo:
Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre…Lucas 15:17-18
Volviendo en sí. El regreso comenzó cuando recordó. Cuando en medio de los cerdos se dijo a sí mismo: yo soy hijo. El propósito no puede activarse mientras vives con identidad rota. Primero tienes que volver en ti, volver a quién Dios dijo que eres.
Tu regreso comienza cuando
recuerdas quién eres.
Hay otra forma moderna de olvidar quién eres que el hijo pródigo no tenía: la comparación. Hoy vivimos expuestos a la vida de todos, a toda hora. Y cuando te comparas constantemente, haces exactamente lo mismo que el hijo pródigo: dejas de valorar lo que tienes y comienzas a desear lo que tiene otro.
La comparación destruye la identidad de tres maneras: hace que desprecies tu propio diseño, que envidies el diseño ajeno, y que abandones el propósito que Dios marcó para ti, para perseguir el de otra persona.
Pero nosotros no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.2 Corintios 10:12
Pablo lo llama directamente falta de juicio. No porque compararse sea un pecado menor, sino porque es una trampa que te saca de tu carril. Dios no te va a pedir cuentas del camino de otro. Te va a pedir cuentas del tuyo. Corre el tuyo.
¿En qué área de tu vida estás viviendo como el hijo lejos de casa, aunque conozcas al Padre?
Capítulo 5
Tu Propósito Nace de Permanecer en Cristo
Juan 15:5, "Separados de mí, nada podéis hacer."
La iglesia moderna te dice: descubre tu potencial. Jesús dijo: permanece en mí.
Hay una industria entera construida sobre el mensaje de que tú tienes dentro todo lo que necesitas. Que si te esfuerzas suficiente, si crees en ti, si desbloqueas tu potencial, llegarás a donde debes estar. Es un mensaje que se escucha bien. El problema es que no viene de Jesús.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.Juan 15:5
Jesús no dijo: sin mí lo harás más lento. Dijo: sin mí, nada. El propósito no puede sostenerse desconectado de la vid. El pámpano no produce fruto por esfuerzo propio, produce fruto porque permanece.
Esto tiene implicaciones directas para cómo buscamos el propósito. Mucha gente busca propósito a través de:
- Tests de personalidad y dones espirituales
- Seguir su pasión o lo que les emociona
- Lo que otros dicen que son buenos haciendo
- Sus talentos naturales o habilidades
Ninguna de esas cosas es mala. Pero ninguna de esas cosas es la fuente. La fuente es la intimidad con el Padre. Necesitas pasar tiempo con Dios, no solo para recibir instrucciones, sino para que Él te revele quién eres y para qué fuiste puesto en esta tierra.
Tu propósito no es hacerte famoso. No es construir una marca. No es dejar un legado para que te recuerden. Tu propósito principal es obedecer a Dios, adorarle y servirle. Todo lo demás es resultado de eso.
Tu propósito no comienza
cuando descubres un don.
Comienza cuando conoces a Jesús.
La intimidad con Dios no es opcional para el creyente que quiere caminar en propósito, es el fundamento. Es en la oración, en la Palabra, en la presencia de Dios donde Él te susurra quién eres y hacia dónde vas. No hay atajo.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.Jeremías 29:11
Este versículo no es una promesa de comodidad. Es una declaración de intención. Dios no improvisa contigo. Sus pensamientos hacia ti son de paz, de futuro, de propósito. Y eso no lo decide tu desempeño, lo decide Él. Antes de que tú supieras quién eras, Él ya tenía el plan.
¿Estás buscando propósito en Dios, o buscando a Dios para que te ayude con tu propósito? Hay una diferencia enorme entre las dos.
Capítulo 6
Dios No Solo Te Salva, También Te Envía
Mateo 5:14-16, "Vosotros sois la luz del mundo."
Fuiste salvado con un destino. No para sentarte, para brillar.
Uno de los errores más costosos en la vida cristiana es creer que la salvación es el punto final. Que llegaste a Cristo, fuiste perdonado, y ahora solo esperas el cielo. Esa teología produce creyentes pasivos, tibios, que calientan una silla semana tras semana sin impactar nada a su alrededor.
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.Mateo 5:14, 16
Jesús no dice: ustedes pueden llegar a ser luz. Dice: ustedes son la luz. Es una declaración de identidad, y esa identidad produce una misión. La luz no puede permanecer escondida y seguir siendo luz. Cuando sabes quién eres, automáticamente sabes qué debes hacer.
No fuiste llamado para:
- Vivir una vida religiosa cómoda
- Solo asistir a la iglesia los domingos
- Guardar tu fe para ti mismo
- Vivir de manera indistinguible del mundo
Fuiste llamado para:
- Representar a Cristo en todo lo que haces
- Hacer discípulos, no solo conversos
- Servir al cuerpo de Cristo con tus dones
- Predicar con tu vida antes que con palabras
- Impactar tu familia, tu ciudad, tu generación
Tu identidad
produce misión.
No al revés.
Recuerda Efesios 2:10, las buenas obras ya fueron preparadas. Dios no está esperando que tú las inventes. Ya las diseñó. Ya las marcó. Tu trabajo es caminar en obediencia suficiente para encontrarlas en el camino.
¿Estás brillando o estás escondido? ¿Qué necesita cambiar en tu vida para que tu luz sea visible a los que te rodean?
Capítulo 7
Cuando Caes, Tu Identidad No Cambia
Juan 21:15, "¿Me amas?"
Uno de los errores más devastadores del creyente es creer que el pecado lo descalifica para siempre.
Hay una teología no escrita que muchos cargan en el corazón: peco, luego dejo de ser hijo. Fallo, luego pierdo mi identidad. Y desde ese lugar de vergüenza, se alejan de Dios justo cuando más lo necesitan.
Pero la Biblia no funciona así. Mira cómo Dios trató a los que cayeron.
Dios no restaura
a los que no fallaron.
Restaura a los que vuelven.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.1 Juan 1:9
El versículo no dice: si nunca fallamos. Dice: si confesamos. La condición no es perfección, es arrepentimiento. Tu identidad de hijo no se gana con desempeño ni se pierde con la caída. Se mantiene por la gracia del Padre, y se recupera por el camino de regreso a Él.
Lo que te descalifica no es haber caído. Es quedarte en el piso.
¿Hay alguna caída del pasado que todavía usas para convencerte de que ya no mereces el propósito de Dios? ¿Qué te diría Jesús si te hiciera la misma pregunta que le hizo a Pedro?
Testimonio
Pastor Francisco Bonnet
Isaías 6:8, "Heme aquí, envíame a mí."
Todo lo que he escrito en este ebook, lo viví antes de escribirlo.
Gracias a Dios, nunca tuve problemas de identidad sexual. Siempre supe que era hombre y que me gustaban las mujeres. Pero en mi adolescencia no sabía quién iba a ser. No sabía qué estudiar, cómo prepararme, si sería esposo, si sería padre, nada. Solo iba viviendo como iba viniendo.
Mi madre me impulsó a estudiar Diseño Gráfico porque veía que me gustaba la tecnología. Me gradué, trabajé en eso por años, y luego me vine a Estados Unidos. Aquí dejé el diseño y fui aprendiendo y haciendo de todo un poco. Pero nada de lo que hacía me llenaba. Y hoy entiendo por qué: no estaba destinado a eso.
Cuando levantamos la iglesia con mi hermano, algo comenzó a levantarse en mí. Alguien nuevo. Con una meta clara. Y entonces recordé que por años, desde que escogí seguir a Cristo, Dios siempre me hablaba a través de personas que me decían que sería ministro de Dios. No lo entendía entonces. Hoy lo entiendo perfectamente.
Tengo una pasión que no se puede manufacturar: servir a Jesús, ser instrumento en sus manos, y dedicar mi vida entera a hacer su voluntad. Hacer discípulos. Lograr el propósito que Él ya marcó en mí.
Supe mi propósito cuando entendí que soy su hijo. No antes. No por talento, no por estudio, no porque alguien me lo dijera. Lo supe cuando conocí al Padre. Y como dijo Isaías cuando vio la gloria de Dios, la única respuesta posible fue: Heme aquí. Envíame a mí.
Eso es lo que te invito a decir hoy. No cuando lo tengas todo claro. No cuando te sientas listo. Ahora. Desde donde estás. Con lo que tienes. Porque Dios no llama a los equipados, Él equipa a los llamados.
"Heme aquí,
envíame a mí."
Isaías 6:8
Llamado Final
Ahora Camina en Ello
Gálatas 2:20, "Con Cristo estoy juntamente crucificado…"
Llegaste al final de este ebook. Pero esto no es el final, es el comienzo.
Quiero hacerte las preguntas con las que empezamos, pero ahora con todo lo que hemos recorrido juntos:
- ¿Quién ha estado definiendo tu identidad?
- ¿El mundo con sus estándares y expectativas?
- ¿Tu pasado y los errores que cometiste?
- ¿Tu pecado y la vergüenza que carga?
- ¿Tus heridas y las palabras que te dijeron?
- ¿Tus fracasos y lo que no lograste?
O, ¿Cristo?
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.Gálatas 2:20
Cuando Cristo vive en ti, la pregunta de identidad está resuelta. Ya no eres lo que eras. Ya no eres lo que el mundo dijo. Ya no eres lo que tu pasado escribió sobre ti. Eres nueva criatura. Eres hijo. Eres hechura de Dios.
Y esa identidad produce un propósito que el mundo no puede darte ni quitarte.
Si hoy estás viviendo con identidad rota, con doble vida, persiguiendo aprobación humana en lugar de la aprobación del Padre, este es tu momento. No mañana. Hoy.
Cuando sabes quién eres en Cristo,
dejas de mendigar aprobación.
Haz este llamado tuyo: Padre, abandono las identidades falsas que he cargado. Recibo hoy lo que tú dices de mí en tu Palabra. Soy tu hijo, soy tu hechura, soy nueva criatura en Cristo. Muéstrame el propósito que preparaste para mí, y dame la obediencia para caminar en él. Heme aquí. Envíame a mí.
Esta semana, lee Efesios 2:1-10 cada mañana. Antes de revisar tu teléfono, antes de ver redes, lee ese pasaje en voz alta sobre ti mismo. Decláralo. Déjalo entrar.