"¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?"
Juan 3:4
Nicodemo no era tonto. Lo que su pregunta revela no es ignorancia, sino confusión genuina. El concepto de un segundo nacimiento era algo que sus categorías religiosas no contemplaban.
El agua habla de limpieza, de arrepentimiento, de un reconocimiento honesto de que necesitamos ser lavados. Es el momento en que dejamos de justificarnos.
El Espíritu habla de vida nueva, de transformación interna, de la acción de Dios en nosotros que produce algo que nosotros solos no podemos producir.
Nacer de nuevo no es mejorar tu versión anterior. Es comenzar una nueva.
Testimonio
Mi mamá era cristiana y siempre me habló de la Palabra. Pero en mi adolescencia fui muy problemático, altivo, rebelde, arrogante. Un día ella me invitó a bautizarme. Le dije que sí, solo para que me dejara en paz.
Me bauticé. Y no pasó nada. Seguía siendo exactamente la misma persona. Había nacido del agua, pero no del Espíritu.
Tiempo después, fui a un campamento cristiano, casi obligado. Y ahí fue donde algo cambió. Le pedí a Jesús que me usara de verdad. No quería ser uno más del montón.
Unos años después me aparté del Señor por unos meses. Pero en ese tiempo descubrí algo: ya no era parte del mundo. Ya no encajaba ahí. Cuando intenté volver, no cuadré. Eso me dijo todo.
Volví. Y desde ese momento hasta hoy, tengo una pasión y una carga por Él que no sé explicar con palabras.
— Francisco Bonnet
"El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu."
Juan 3:8
Tu parte es simple: abrir la puerta. Querer que eso suceda. Rendirte.
Preguntas para reflexionar
- ¿Has tenido un momento de "agua" sin un momento de "Espíritu"? ¿Cómo lo identificas en tu historia?
- ¿Hay algo que todavía estás controlando que necesitas soltar?